Sobrevive su mejor obra
Nogueras: cambió vidas con su filosofía de trabajo
Por Jason Rodríguez Grafal
De La Perla del Sur
Durante los 22 años de su historia, La Perla del Sur ha sido el reflejo de la visión de su fundador, Juan J. Nogueras, quien procuró un periódico que defendiera el mejoramiento de la comunidad a la que sirve.
Más allá de la reponsabilidad de informar, Nogueras hizo parte de su misión ayudar a ciudadanos con necesidades excepcionales, dándole un uso positivo a sus 75 mil ejemplares semanales y un cuarto de millón de lectores en la región.
Acorde con esa filosofía, su periódico ha publicado decenas de reportajes, presentando las necesidades urgentes de ciudadanos comunes, haciendo el llamado al corazón de la comunidad para que ayude.
Testimonio de ello ocurrió en la edición 1049 de La Perla del Sur, publicada el 7 de enero de 2004, cuando se reseñó el caso de Yanisse Alicea y Radamés Negrón, padres de Natalia Nahir de seis años y Patricia Jazir de dos, ambas pacientes de microsefalia.
Desde que nacieron las niñas, el joven matrimonio del sector Vista del Mar en La Playa de Ponce, luchaba incansablemente para atender y costear los tratamientos de sus hijas, sin lamentar una sola vez el sacrificio personal que requería.
Tal era el compromiso, que Negrón laboraba los siete días a la semana en dos trabajos para sostener la familia, mientras Alicea se dedicaba de lleno a atender las niñas.
No obstante, sus vidas tomaron un giro inesperado al hacerse pública su situación. Cientos de lectores conmovidos les tendieron la mano, resultando en una avalancha de donaciones y la adquisición de equipo especializado que atendió las necesidades más urgentes de las niñas.
“En realidad fue algo que cambió nuestras vidas porque nos demostró la inmensa generosidad y compasión que aún tienen las personas. Nuestra lucha es continua, pero en un momento que de verdad nos vimos en serios aprietos, ese poder de convocatoria trajo a nuestra puerta buenos samaritanos que nos dieron la mano”, dijo la madre de las niñas.
“Lamento muchísimo la muerte del señor Nogueras porque su ayuda a través del periódico que fundó tuvo un impacto increíble en nuestras vidas y la de otros que han recibido la ayuda del periódico”, añadió.
Otro caso dramático apareció en la edición 1089 del semanario, publicado el 13 de octubre de 2004, en el que se relataba la situación que enfrentaba Michael Rodríguez Rosado, un joven de 15 años que sufría una malformación arteriovenosa que amenazaba con provocarle una hemorragia cerebral.
Aunque al publicarse el reportaje la familia del joven contaba con sólo dos semanas para recaudar los $21,500 que requería una operación correctiva en un hospital de la Florida, la ciudadanía y el Fondo de Emergencia para Enfermedades Catrastróficas respondieron al urgente llamado y, contra todas las probabilidades, el pasado 2 de noviembre Rodríguez Rosado fue operado con éxito.
“Nosotros fuimos bendecidos por Dios. No sabíamos de dónde íbamos a sacar el dinero para la operación y tres semanas después estábamos en un avión rumbo a Florida. Es algo por lo que estaremos eternamente agradecidos”, indicó Miguelina Rosado, madre del joven quien incluso devolvió $15,800 en ayuda del Senado al recibir la ayuda necesaria de la ciudadanía y el Fondo de Emergencia.
Relatos como éstos van más allá de los logros profesionales de Juan Nogueras de la Cruz, que ponen en perspectiva la contribución más valiosa de un empresario que, a pesar de su éxito, mantuvo firme su compromiso con la comunidad.
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