¿Seremos boricuas... aunque nazcamos en la Luna?
Por Mildred Borgos Rivera
Especial para La Perla del Sur
Lo hicimos de nuevo: resulta que somos la gente más feliz del planeta.
¿Y a quienes se les ocurre estar haciendo estudios acerca de gente a la cual “no les huelen ni las azucenas”, a los que literalmente “les apesta la vida” o a los que siempre están monda’os de oreja a oreja?
Supongo que a científicos frustrados por no haber encontrado el eslabón perdido y que decidieron que es más fácil encontrar a los más “gufea’os” que a los ancestros peludos.
Sería, si mal no recuerdo, la tercera vez consecutiva que sobresalimos en este singular sondeo, pero sepan que aunque tenemos fama de “ajenta’os”, “apronta’os” y de que nos gusta mucho la “bayoya”, lo cierto es que no en todos los sitios un boricua sería bienvenido.
¿Cóoomo es?
Así es, pues con todo y lo bonachones que somos, hay gente de otras culturas que no nos soportarían ni un segundo cerca.
Eso sí, quiero aclararles que esto no tiene nada que ver con la posición social, económica o educación que poseamos, sino más bien que, el que más o el que menos, en algún momento comete sus “boricuadas”, las cuales pudieran ser “non-gratas” para cierta gente. Por ejemplo:
• ¿Qué haría un político boricua en el Parlamento inglés?
Pues, el ridículo. Empezando con que no van a entender (en su inglés goleta) por qué hay que legislar para que se conmemore el “Día de la Alcapurria”, y segundo, porque de seguro el que pide aumento para comprarse trajes nuevos también querrá cambiar de peluquín y de toga en cada sesión, y de paso darse una “fría” a la hora del té. (¡Boa!)
• ¿Cómo recibirían a un puertorro en Groenlandia?
Simple: a patadas. Con lo “sabrosones” y “fuerza e’ cara” que son nuestros “latin lovers”, estoy segura de que eso de solamente frotarse la nariz con la mujer del anfitrión no va con ellos.
Así que pondrían en práctica sus “manos en las masas congeladas de las esquimales”, y ya saben cómo les iría: como a chancleta de misionero.
• Y ¿qué haría un boricua en la Opera de Milán?
Pa’ empezar, un despelote, por varias razones.
Se dormiría en la primera sonata y los ronquidos “jervirían” a los del “bell canto”. Si no se duerme, entonces interrumpiría a cada segundo a la persona del asiento de al lado preguntádole cuándo es el intermedio para ir a comprar “popcorn” y un refresco en la cantina.
Y por último, se le saldría entre el cuero y la carne el “soneo” y en vez de “La Traviatta”, se pondrían a marcar con el zapato la clave de “Tu amor es un periódico de ayer”.
¿Lo ven? ¡Seremos boricuas aunque nazcamos en la Luna!
Así que mejor quedémonos “sembra’os” en esta bella isla en la que nos sentimos felices, tal y como somos. |