Domina Alvarado en la Triple A

Giancarlo Alvarado ha sido el principal lanzador nativo de los Leones de Ponce en los pasados años.
Por Junior Lugo Marrero
Especial para La Perla del Sur
El escenario era distinto pero su imponente figura de 6’-4” y su dominio sobre los bateadores contrarios dejaban claro que se trataba de uno de los lanzadores puertorriqueños con mejor rendimiento en los últimos años.
No se trataba de una superestrella boricua en las Grandes Ligas, sino de Giancarlo Alvarado, quien a los 30 años aún busca su primera oportunidad en el circo grande luego de regresar a los Estados Unidos tras su participación en la liga de verano mexicana, a donde regresó en el invierno tras el receso de un año del torneo de béisbol local.
Con una temperatura de 111 grados Fahrenheit, el lanzador de los Salt Lake Bees, filial AAA de Los Angelinos de Los Angeles, se enfrentaba al equipo de Las Vegas, en lo que representaba un importante reto ante las imponentes figuras que estaban en un proceso de rehabilitación en Triple A.
Entre ellos se encontraban Nomar Garciaparra y Andrew Jones, dos estelares jugadores que han formado parte de sus respectivas ligas en varios Juegos de Estrellas, el primero mientras militaba con Boston y Jones en sus años con los Bravos de Atlanta, antes de reunirse en Los Angeles como integrantes de los Dodgers.
Aunque estaba lejos de su tierra, las altas temperaturas del desierto de Nevada, le recordaban su participación en la pelota boricua.
“Muchacho aquí hace una calor, aquí está más fuerte que en Ponce”, fue la primera reacción de Alvarado.
Y es que son muchos los jugadores que se quejan al tener que jugar los domingos en la tarde en el Montaner, lo que parece poco comparado con Las Vegas.
“Todos los que han tirado aquí terminan poniéndose hielo en la cabeza durante los innings. Es como estar en Ponce al mediodía”, continuó diciendo Giancarlo.
Dejando a un lado el clima, Alvarado se concentró en lo que fue un gran trabajo monticular, que le permitió mejorar su marca a 6-2 y efectividad de 3.53, con 90 ponches en 89.1 de entradas lanzadas.
En su labor de siete entradas, fue Garciaparra su principal verdugo al conectar tres de los cinco imparables de su equipo, mientras retiraba sin problemas a Jones.
“Es una oportunidad bien grande porque yo siempre he querido estar aquí en Triple A y, gracias a Dios, estoy en un equipo ganador y estoy haciendo un buen trabajo. Vamos a tratar de seguir así”, dijo sobre su actuación.
Alvarado no se impresionó con la presencia de ambos toleteros en el ‘line up’ contrario, asegurando que se ha estado acostumbrado a la presencia de estos jugadores en la Liga de la Costa del Pacífico.
“En otros equipos hay otros animales (buenos jugadores) pero lo bueno es la oportunidad y por eso estamos aquí para demostrarle a la gente que uno puede pitchear en un nivel más arriba”, aseguró.
Luego de verse obligado a emigrar a México el verano pasado, fueron muchos los que pensaron que serían escasas sus posibilidades de recibir otra invitación de una organización de Grandes Ligas. Sin embargo, su desempeño en tierra azteca le abrió las puertas para una nueva oportunidad, la que ha aprovechado al máximo, al menos en esta primera mitad de la temporada.
“Así son las cosas de Dios, es (Dios) el que decide cuándo es que tienes que venir o cuándo no”, enfatizó Alvarado.
Sobre la oportunidad recibida el año pasado, el lanzador camuyano dijo que: “Yo estuve el año pasado y la oportunidad, supuestamente era grandísima y terminó siendo nada, se hizo sal y agua, o sea que no pude tirar ni un juego en Triple A”.
“Sinceramente no me dieron el ‘chance’ y decidí irme a México que es una liga Triple A fuerte y también hay muchos veteranos que me podían enseñar un montón de cosas y gracias a Dios tomé la decisión y fue lo mejor porque demostré la clase de lanzador que soy”.
Su paso por México no pudo ser más productivo, destacándose tanto en la liga de verano como en el invierno.
“Gracias a Dios la oportunidad estuvo ahí y pude hacer un buen trabajo”, recordó el lanzador derecho.
Aunque asegura haber disfrutado al máximo su experiencia en México, el jugador extraña su tierra, añorando el regreso del Béisbol Profesional boricua que lo traiga de vuelta a su país para ver acción con los Leones de Ponce.
El jugador no está al tanto de las gestiones que realiza la liga boricua para celebrar su torneo, aunque se mostró confiado en la reactivación para este año.
“No sé nada, sólo que dicen que van a jugar”, dijo mientras lamentaba la decisión que evitó que se jugara béisbol en el país la temporada pasada.
“Yo espero que jueguen. Quisiera que los dueños se pusieran de acuerdo porque es penoso tener que ir a otro sitio a jugar”, aseguró.
Este año, sin embargo, está preparado para ser parte de la rotación de lanzadores de los Leones de Ponce y ayudarlos a lograr la clasificación, algo que no lograron en el último torneo.
“Me encantaría regresar. Tú sabes que yo amo a Ponce. Los Muñoz (dueños) y la fanaticada me han tratado muy bien. Ese pueblo me ha dado mi carrera y me ha mantenido activo en el béisbol”, aseguró.
Alvarado, incluso, sacrificaría un mejor salario en la liga mexicana con tal de regresar a jugar en su país, aún cuando la gerencia de los Tomateros se mantiene en contacto con él para saber el futuro del béisbol nativo y su disponibilidad para regresar al pacífico.
“Hablamos casi todas las semanas para que regrese pero ellos, entienden que la oportunidad esta aquí y no me quieren interrumpir”, dijo Alvarado, quien asegura que la gerencia de la novena mexicana dejó las puertas abiertas para un posible regreso.
Alvarado agradeció el respaldo que ha recibido de los fanáticos ponceños a lo largo de su carrera y aprovechó para exhortarlos a que respalden al equipo durante la próxima temporada.
“Agradezco el respaldo de la fanaticada de Ponce y esperamos estar ahí la temporada que viene”, finalizó diciendo.
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