Alcaldes del Sur:
Hacen de tripas corazones
para cumplir con los pagos

Mientras Abel Nazario dice no tener otra opción que cesantear empleados irregulares, Ramón Hernández apunta al nuevo salario mínimo federal como su más reciente amenaza fiscal.
Por Jason Rodríguez Grafal
De La Perla del Sur
“Tenemos que cortar gente porque no tenemos de dónde sacar más recursos”.
Así de simple.
Al alcalde de Yauco, Abel Nazario Quiñones, no le quedará más remedio que continuar con un doloroso plan de cesantías, si no surge un cambio de panorama en el futuro fiscal inmediato y si no frenan los aumentos en el costo de las utilidades y el combustible que consume su administración municipal.
Según aseguró a La Perla del Sur, durante los pasados 12 meses se ha disparado de $1.7 millones a $3.5 millones el gasto por consumo anual de energía eléctrica, agua y combustible para la flota municipal.
Sólo en el renglón de electricidad, anotó, el alza ha sido de 40 por ciento, de $1 millón a $1.4 millones.
Por tal razón, reconoció, tuvo que recortar el número de empleados irregulares en el Gobierno Municipal de Yauco, de 184 a 65 durante los pasados dos meses.
“No tenemos de dónde más sacar recursos”, insistió Nazario Quiñones, tras ser cuestionado sobre los malabares que ha tenido que hacer para sostener la actividad municipal.
En Juana Díaz
Por su parte, el alcalde de Juana Díaz, Ramón Hernández Torres, precisó que su partida municipal para costear el consumo de energía eléctrica se ha incrementado en 69 por ciento.
En comparación con el millón de dólares que presupuestó para el año fiscal 2001-2002, ahora el funcionario asegura que el gasto debe rondar los $1.69 millones para el nuevo año fiscal.
De igual forma, anotó que durante ese mismo periodo de tiempo la factura de agua creció de $85 mil a $235 mil, mientras que el gasto en combustible para los vehículos del municipio y sus dependencias prácticamente se triplicó, de $125 mil en el 2001-2002 a $360 mil al presente.
“Gracias a Dios, este impacto no ha sido mayor porque nosotros privatizamos el servicio de recogido de desperdicios sólidos. Si no, esta situación (factura por combustible) hubiese llegado a los $600 mil, aproximadamente”, aseguró.
Como paliativo inmediato, Hernández Torres dijo tener interés en establecer un mecanismo de control de uso de energía eléctrica en las facilidades recreativas municipales durante el horario nocturno, como intento por minimizar sus gastos.
No obstante, reconoció que dichas economías serán prontamente consumidas por la nueva escala de salario mínimo federal, vigentes a partir del 24 de julio próximo y que resultarán en un gasto adicional de medio millón de dólares al año.
“Esto no solamente incluye el aumento, sino que aumenta otras partidas de beneficios marginales que reciben los empleados”, señaló.
A pesar de este panorama, empero, Hernández Torres afirmó que su administración ha podido sobrellevar los alzas, en gran medida, gracias a un aumento en los recaudos del municipio de $1 millón por concepto del desarrollo de varios proyectos de vivienda.
(Continúa)
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