¡Celebremos todos juntos! ¡Matarilerilerile!
Por Mildred Borgos Rivera
Especial para La Perla del Sur
¡Sííí! ¡Mi columna en el periódico La Perla del Sur acaba de cumplir cuatro años!
Ah, pero no se crean que esto ha sido cáscara de coco. ¡Nooo, que vaaa!
Las he tenido verdes y maduras con esto de estar “bembeteando” semanalmente con ustedes. Pero eso sí: la hemos pasado muy bien, ¿no creen?
Los que recientemente se han percatado de que mi columna es “de los más aquel” y se han quedado pega’os a ella no tienen idea de cómo diantres empezó todo esto.
Así que me voy a permitir un recorrido a través de estos años para que se den cuenta de que ustedes (detrás de sus espejuelos) y yo (al frente de mi computadora) hemos evolucionado juntos, hablando hasta por los codos de todo lo que se nos ha venido en gana, con muy poca censura, con un dron de sensibilidad y, sobre todo, mucho respeto (eso creo).
¿Recuerdan que comencé con mis “Confesiones de una gordita”, admitiendo mi odio jarocho por los sacos de huesos, o sea, las flacas?
Pues les confieso que aunque las flacas me simpatizan, las mantengo lejos por aquello de que no “acentúen” mis contorsionada figura.
Please! ¡Entiendan! Por más que me mato de hambre, aún pululan por la periferia de mi cintura unos chichitos traviesos que se niegan a abandonarme, mientras que a ellas, ahrrrr.
Luego me dio el culillo de darle hasta por dentro del pelo a los macharranes, tanto así que hasta me llegaron a poner el sobrenombre de “Paquita, la de Ponce”.
¿Se imaginan una gira mía por todas las galleras y centros comunales de Puerto Rico?
Bueno… el más recordado de mis maltratos… ¡perdón!... de mis artículos sobre los hombres fue aquél en el que los comparaba con pájaros. Especialmente, con los de rapiña, que se pasan velando a sus presas para dar el picotazo, y los de carroña, que esperan a que nos libremos mal heridas de los de rapiña, dizque para consolarnos, y al menor descuido nos dan el aletazo.
Ufff, lo peor de todo es que estos pajarracos todavía están por ahí, velando a las reinitas.
¿Y recuerdan cuando quise “chuletear” en la política tirándome para gobernadora de los gorditos?
En realidad fue muy vergonzoso, porque un corillo de flacos se confabuló en mi contra y fueron todos a votar en masa por una que se pasaba repitiendo “mira qué linda”.
De ahí en adelante he hecho de todo para complacerlos: he sido consejera en “entuertos de amor”, he compartido con ustedes mis recetas favoritas (aclaración: “compartir” no es sinónimo de “cocinar”), les he dado consejos para sobrevivir en las vacaciones con sus “angelitos” (grrr…) y últimamente me estoy convirtiendo en su asesora de asuntos de “pelambrera económica”. ¡Qué nice!
En fin, les he abierto mi corazón y he desnudado mi alma ante ustedes (¡que bueno que sólo eso!), quienes al fin y al cabo son los que me han mantenido “guisando” en el periódico con sus sugerencias y comentarios.
Gracias a todos, especialmente a mis compañeros de La Perla del Sur (que aunque lo duden, están más cuerdos que yo) por darme esta magnífica oportunidad de llegar hasta sus hogares.
Los quiero (que conste que no les estoy lambiendo el ojo). ¡Matarilelirerón! |