Nueces y uvas: secretos contra el envejecimiento

El consumo de nueces ayuda a reducir el nivel de colesterol y de triglicéridos en la sangre, evitando además la formación de trombos y frenando los procesos inflamatorios.
Por Consumer Eroski
Para La Perla del Sur
La revista especializada “Cell Metabolism” publicó las conclusiones de un estudio internacional, en el que asegura que el resveratrol, sustancia presente en nueces y uvas, previene el deterioro y declive funcional causado por el envejecimiento.
Coordinado por el investigador Rabel del Cabo del Instituto Nacional de Envejecimiento de Baltimore, este trabajo supone la finalización de un estudio anterior publicado en 2006 en la revista “Nature”, en el que se demostraba que el resveratrol aumentaba la longevidad en ratones obesos.
La nueva investigación, en la que ha participado Plácido Navas del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo y la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, concluye que el resveratrol, si bien sólo prolonga la vida de los ratones alimentados con dieta hipercalórica, sí beneficia a la salud de todos durante el envejecimiento.
Dicha sustancia consigue que el colesterol y el estrés oxidativo “disminuyan de forma significativa”, señaló Navas, quien apuntó que los ratones que la tomaron mostraron una mejor salud ósea y una disminución en la formación de cataratas.
Los resultados no son extrapolables a las personas, pero “el objetivo es estudiar los beneficios del resveratrol en humanos”, avanzó el científico.
Un alimento muy completo

El contenido vitamínico de las uvas sólo se ve superado por las frutas deshidratradas y las tropicales como el aguacate, el guineo, la guayaba y el mangó.
Las nueces son frutos secos oleaginosos y como tal destacan por su elevado contenido en grasa.
En concreto, más de la mitad de su peso es grasa. Sin embargo la mayor parte es rica en ácidos grasos insaturados, es decir, se trata de una grasa muy saludable.
Los ácidos grasos más abundantes son el linoleico y el linolénico, ambos esenciales. El linolénico pertenece a la serie omega 3, al igual que los ácidos grasos que se encuentran en la grasa del pescado.
Esta particularidad de las nueces implica que su consumo ayuda a reducir el nivel de colesterol y de triglicéridos en la sangre, evitando además la formación de trombos y frenando los procesos inflamatorios.
Además de la grasa, las nueces son buena fuente de proteínas de origen vegetal. Éstas son deficitarias en metionina, un aminoácido esencial -unidades más sencillas de las proteínas- que abunda en los cereales, por lo que al combinar ambos grupos -pan con nueces o ensalada de arroz y nueces- se obtiene una proteína de tan buena calidad como la que contiene la soja.
También destacan en su composición las vitaminas B1, B2, B3 y en especial la B6. De sus minerales sobresalen el fósforo, el potasio y el magnesio.
La dosis
Una onza de nueces (30 gramos ) contiene 180 calorías. Si se comen tres o cuatro nueces todos los días (avellanas, almendras, pistachos), se están cumpliendo las recomendaciones de dieta equilibrada.
Si por cualquier motivo el consumo de nueces es excesivo un día en concreto, se puede compensar dicha cantidad en los próximos días, y reducir la ingesta de otras grasas como mantequillas o chocolates.
En cuanto a las uvas…
La composición de la uva varía según se trate de uvas blancas o negras.
En ambas destacan dos tipos de nutrientes: los azúcares -principalmente glucosa y fructosa, más abundantes en las uvas blancas- y las vitaminas (ácido fólico y vitamina B6).
Su contenido vitamínico sólo se ve superado por las frutas deshidratradas y las tropicales como el aguacate, el guineo, la guayaba y el mangó.
Entre los minerales, el potasio es el más abundante y se encuentra en mayor cantidad en la uva tinta; mientras que el magnesio y el calcio están en cantidades moderadas y son más abundantes en la uva blanca.
En las uvas abundan diversas sustancias con reconocidas propiedades beneficiosas para la salud, como antocianos, flavonoides y taninos, responsables del color, aroma y textura característicos de estas frutas.
Las diferencias nutritivas y energéticas entre las uvas frescas y las pasas son notables, pues las últimas constituyen un alimento muy energético, y su aporte calórico es aproximadamente cuatro veces superior al de la uva fresca.
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