A merced del descuido:
Se multiplica el número
de adolescentes y riesgos en el ciberespacio
Por Jason Rodríguez Grafal
De La Perla del Sur
Para muchos padres, el tiempo que sus hijos dedican al uso de una computadora se consume entre juegos electrónicos, la búsqueda de música y la realización de tareas escolares.
Sin embargo, igual tasa de adultos parece desconocer que el 89 por ciento de los avances sexuales efectuados por pedófilos ocurren, precisamente, mediante este recurso, en “chats” y mensajería al instante o “instant messaging”, según subrayan entidades como Protectkids.com.
Esta información, empero, conduce a datos aún más alarmantes.
Como el 25 por ciento de los jóvenes menores de edad participan con regularidad en “chats” y más de 13 millones se comunican a través de “instant messaging” en Estados Unidos y Puerto Rico, se estima que al menos uno de cada cinco -entre las edades de 10 a 17 años- ha sido objeto de avances sexuales en el Internet.
Esa cifra, de acuerdo con expertos, aumenta y seguirá en ascenso, ya que actualmente el 93 por ciento de los jóvenes entre las edades de 12 a 17 años hace uso regular del Internet, en comparación con el 73 por ciento que lo utilizaba en el año 2000, afirma un estudio del Pew Internet and American Life Project.

Numerosos adultos parecen desconocer que el 89 por ciento de los avances sexuales efectuados por pedófilos ocurren mediante “chats” y mensajería al instante, subrayan entidades como Protectkids.com.
De hecho, al presente tres de cada cuatro jóvenes tiene una computadora con acceso a Internet en su hogar, una tercera parte de los jóvenes entre las edades de ocho a 18 años tienen una computadora en su dormitorio y una de cada cinco de ellas tiene conexión al Internet.
Incluso, ya se calcula que el 71 por ciento de adolescentes tienen páginas electrónicas activas como My Space, Friendster y Xanga, en donde mantienen fotos e información personal, justo lo que buscan pedófilos y predadores sexuales para establecer contacto.
“El principal peligro en el Internet es la exposición a la pornografía que ya se ha convertido en algo que casi no puedes prevenir y lo otro que preocupa mucho es que los jóvenes pueden compartir con personas extrañas”, acepta Eduardo Díaz Rivera, presidente de Internet Society of Puerto Rico y fundador de D Systems Consulting Group.
Sin capuchas los predadores
Aunque parezca insólito, la inmensa mayoría de los pedófilos que hacen uso del Internet para contactar a menores de edad hacen claras sus intenciones a la hora de iniciar una conversación con niños y adolescentes.
De acuerdo con estadísticas publicadas en el portal www.enough.org, el 80 por ciento de los ofensores hablaron abiertamente sobre sus intensiones con su víctima.
Esta realidad, empero, se torna problema cuando el menor de edad accede a establecer contacto real con la persona que apenas acaba de “conocer” por Internet.
Según anota el mismo portal, en el 73 por ciento de los casos en los que se materializa el delito de pedofilia, el menor se reunió con el ofensor en varias ocasiones y, en el cuatro por ciento de los casos, el ofensor llegó al punto de llamar por teléfono, enviar regalos, escribir cartas y ofrecer dinero al menor.
En la actualidad, sólo en los Estados Unidos existen 600 mil personas anotadas en registros de ofensores sexuales y se estima que hay otros 150 mil no registrados.
Pornografía: por demanda y accidente
No obstante, más allá del riesgo por contacto con desconocidos malintensionados, el volumen de pornografía disponible en el Internet es simplemente abrumador, haciéndose cada vez más accesible que nunca antes.
De acuerdo al estudio Internet Filter Review del 2006, hay 4.2 millones de páginas electrónicas dedicadas a la pornografía, cifra equivalente al 12 por ciento del total de páginas disponibles en el Internet.
Ante esto, no debe tomar por sorpresa que el 42 por ciento de los jóvenes entre las edades de 10 a 17 años han observado pornografía en Internet durante los pasados 12 meses, datos que corroboró una encuesta comisionada y publicada en el portal enough.org.
De esa cifra, empero, el 66 por ciento dijo que no fue su intención ver las imágenes, ya que no iban tras su búsqueda.
Aun así, se estima que 11 millones de adolescentes en Estados Unidos y Puerto Rico acostumbran ver pornografía regularmente en Internet.
Como si fuera poco, el 65 por ciento de los estudiantes de escuela superior admite participar en prácticas “inseguras, inapropiadas o ilegales” en el Internet, mientras que el 38 por ciento reconoció esconderle a sus padres parte de sus actividades cibernéticas, afirma un estudio de la firma estadounidense de asesoría Market Wire.
“No todo es malo”
A pesar de estos inquietantes datos, el fundador de D Systems Consulting Group, advirtió que no se debe asumir que “todo lo que está en el Internet es malo” y que no se debe caer en el alarmismo, aunque sí urge levantar conciencia.
“En la Internet hay cosas buenas y cosas malas. El Internet es un reflejo de la sociedad, no es un ente aparte”, dijo Díaz Rivera.
“El uso del Internet debe empezar con los papás. Hay muchas veces que los papás saben menos de esto que los hijos”, recalcó.
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