Bajo inusual amenaza
un importante refugio de aves

La aparición de pancartas y cruzacalles no sólo representa una amenaza a los manglares, sino un claro ejemplo de contaminación visual en un lugar de gran valor ecológico como es Punta Cucharas.
Señor Director:
En las pasadas semanas, Amigos de la Laguna -en conjunto con otras organizaciones- ha realizado actividades educativas en la Laguna Las Salinas con el fin de concientizar a la ciudadanía sobre la importancia de esta zona para la conservación de las aves.
El área sirve de refugio, lugar de reproducción y alimentación para al menos 87 especies de aves, entre las cuales hay especies endémicas, nativas y migratorias como el comeñame, la reina mora, el querequequé, la gaviota.
Durante las visitas de campo, se han identificado actividades perjudiciales a la zona. El proceso de reproducción de las aves se puede ver alterado por actividades humanas, como el deporte de campo traviesa en los humedales y la degradación de los manglares.
Durante el recorrido, encontramos un despliegue de pancartas y cruzacalles clavados en los árboles y mangles de la zona marítimo terrestre.
Esta situación no sólo representa una amenaza a los manglares, sino un claro ejemplo de contaminación visual en un lugar de gran valor ecológico como es el Área Natural de Punta Cucharas.
Otra situación que observamos fue la presencia de vehículos de campo travesía y las marcas en los humedales.
Nos preocupa que el proceso de anidaje y reproducción de ciertas especies se pueda ver alterado por actividades que se están realizando en el área, sin los debidos permisos.
La temporada de anidaje de ciertas especies de aves migratorias ha comenzado y algunas de ellas hacen sus nidos y/o depositan los huevos en el suelo -como el querequequé- especie protegida por la ley 241 “Nueva Ley de Vida Silvestre”.
Estas actividades son incompatibles con la conservación y preservación de este recurso natural por lo que solicitamos al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales que investiguen y provean mayor vigilancia en la zona.
Yanina Moreno, Ponce
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