Complace a cabalidad la velada señorial

El empresario ponceño Erasto Bobet disfrutó la velada junto a su esposa Berilyn.
(Fotos: Ludwig Medina)
Por Damarich M. Calvo Almodóvar
Especial para La Perla del Sur
Desde temprano en la noche, las perspectivas de éxito eran evidentes.
Mientras cientos de personas se presentaban para deleitar su paladar o degustar unas cuantas copas de vino, otros simplemente caminaban por los predios del Club Deportivo de Ponce para socializar amenamente.
Sin embargo, a todos los unía un propósito loable y admirable: perpetuar el legado filantrópico de Sor Isolina Ferré.
Uno de los más decididos en ese objetivo era, precisamente, el presidente de Bacardi Corporation, Ángel O. Torres, a quien se dedicó la velada y quien llegó acompañado de su esposa Vivian Torres y sus hijos Daniel, Manuel y Nicole.
“Estamos aquí con el propósito de seguir el legado de Sister. Gracias a los que estamos aquí ese servicio puede seguirse dando”, expresó Torres a todos mientras se disponía a recibir el obsequio de su dedicatoria a manos de Luis A. Ferré Rangel, sobrino de la fenecida religiosa y director del diario El Nuevo Día.
Satisfacción a flor de piel

El ex senador José Ortiz Daliot degusta la exquisita selección de vino de Bodegar.
Concluido el protocolo, todos continuaron disfrutando de una elegante y apetitosa noche.
Entre ellos, el humacaeño Francisco Lasanta, quien aseguró que “llevo como seis años viniendo. Todo está excelente y, francamente, cada año es mejor”.
A su parecer se unió el empresario Erasto Bobet, quien se disfrutó la velada junto a su esposa Berilyn y varias amistades. “Todo está fantástico. Muy bueno y elegante”.
“Es una idea genial para recaudar dinero”, añadió.
La noche también sirvió de puente para el reencuentro de viejas amistades. Tal fue el caso del abogado César Rodríguez, quien volvió a compartir con amigos que no veía hace años.
“Son buenas las actividades así porque, además de una buena comida y bebida, uno comparte sanamente y se siente bien al saber que está contribuyendo con muchísima gente a la vez. Con un donativo cambia la vida de alguien”, puntualizó.
Cómodamente, trascendió la noche con un alto sabor culinario, una cata incalculable y centenares de personas que sin pensarlo dos veces, volverán el próximo año.
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